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¿Es tu azul mi azul?

¿Es tu azul mi azul?

Una vez  que nacemos en el mundo, es sencillo observar que todos somos diferentes. Algunas personas como los mellizos pueden verse similares. Sin embargo nadie es exactamente igual. Todos tenemos manos, pies y un par de ojos y éstos pueden ser muy diferentes en cada individuo. Pero, ¿cuándo se trata de nuestros ojos y ver el color, existen también diferencias? ¿Será que tú azul es diferente a mi azul?

A esta pregunta, la respuesta es que definitivamente es posible que veamos los colores diferente que los demás. Psicológicamente es difícil de descifrar dado que nombramos los colores de los objetos y cosas por el mismo nombre aunque no podamos verificar que son el mismo color. Lo que para alguien es “rojo” puede tener diferentes propiedades percibidas que un objeto que otra persona identifica como “rojo”. Los fotoreceptores de nuestra retina pueden variar en sensibilidad. Para algunos, pudieran ser más sensibles a un tipo de longitud de onda y para otros en otra. Una diferencia puede de solo 4 nanómetros puede afectar el qué tan rojo o naranja se perciba un objeto.

De muchas maneras, el color puede ser descrito como “una sensación privada” en el sentido que cada persona crea su propia percepción del color basándose en su experiencia. Podemos detectar los colores como uno solo e irlos diferenciando a través de objetos y cosas. Sin embargo, no existe garantía de que estemos viendo los mismos tonos con la misma intensidad. Con todo, somos capaces de relacionarnos unos con los otros tomando como base cómo nos sentimos respecto a un color o por qué nos sentimos atraídos a otros colores. La percepción del color no es algo sencillo de definir, pero, es un hecho que podemos compartir la experiencia del color con otras personas. Aunque la forma de verlo sea diferente, para todos, el cielo sigue siendo “azul”.

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